Con ser selva, o río, quizás ciudad su corazón de piedra conocería el movimiento.
Intuye que hay algo más grandioso aún que su destino de cumbre. Lo percibe en el rostro satisfecho de esos seres diminutos que arañan su piel cada verano.
Nada puede hacer. Su deseo late adormecido bajo un manto de nieve.
Este microrrelato ha participado en Concurso Minificciones en cadena, segunda quincena de enero de 2012, para Triple C, Cofradía del Cuento Corto.
Ilustración inspiradora de Aurora.

Algunos nacen para cumplir un destino, noble y supremo, y aunque intuyan que hay más fuera de lo conocido, no les es permitido asomarse.
ResponderSuprimirBesos!!
Afuera quedan los deseos sin cumplir, aunque ser Aconcagua no debe estar nada mal, digo, desde la jungla de cemento... Saludos van, Etienne!
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